
Una de las particularidades de la creación y publicación en Internet (vídeos, blogs, fotos,...) es que uno lo hace porque le gusta y ello es un arma de doble filo. Al ser un hobby, las imposiciones, los requisitos, los esfuerzos se los (im)pone uno mismo. Los internautas visitantes que se benefician de tu contenido lo hacen porque les gusta, les interesa, les congratula y sobre todo porque ¡es gratis! Prueba un día a eliminar tu blog y tras la desilusión inicial de tus lectores, la vida continuará sin más.
Por ello, cuando se quiere dar el paso de sacar un beneficio de ese interés, una monetización del trabajo realizado para y por Internet, se encuentra con la realidad: no lo hay. Los trabajos, posts, vídeos,... que se hacen "gratis et amore" son tareas hermosas, gratificantes, incluso solidarias con los demás.... pero impagables (y nunca mejor empleada la dualidad de la palabra).
Hay que desengañarse: salvo unos pocos elegidos, no se puede vivir ni cobrar por los contenidos propios. Me sigue fascinando el empeño de muchos bloggers o videocreadores en Internet por sacar beneficio monetario de sus vídeos, de las empresas publicitarias que surgen al rescate de esa necesidad. Y yo me pregunto... ¿realmente merece la pena embrollar tu propio contenido con publicidad, vender tu hobby, hacer pagar a tus amigos interesados, empeorar la calidad de tus resultados por... qué se yo ¿10 euros al final?
De momento, prefiero seguir haciendo lo que me gusta gratis et amore.

El sueño: ¡Wow! Todo el mundo quiere leer mis profundos sentimientos y pagar por ello
La realidad: ¡Ey! Que tengo opiniones!! ¿Dónde está todo el mundo?!!