* Dirección: Alexander Payne
* Valoración (sobre 10): 5
Comedia independiente americana. Con estilo sencillo, traza el camino de dos mediocres antihéroes, sus crisis y las resoluciones tomadas. Todo ello intercalado con breves y graciosos gags visuales y conversacionales. Quizá la mediocridad (¿humanidad?) de sus historias, le dan un tinte insulso al conjunto, a pesar de las buenas interpretaciones. No obstante, entiendo que uno de los sabores que deja es profundo: el sentirse querido y correspondido es la única fuerza que hace que cada persona esté a gusto en este mundo consigo misma y con la vida. Nota: resultará también interesante a los amantes del vino.
* Valoración (sobre 10): 5
Comedia independiente americana. Con estilo sencillo, traza el camino de dos mediocres antihéroes, sus crisis y las resoluciones tomadas. Todo ello intercalado con breves y graciosos gags visuales y conversacionales. Quizá la mediocridad (¿humanidad?) de sus historias, le dan un tinte insulso al conjunto, a pesar de las buenas interpretaciones. No obstante, entiendo que uno de los sabores que deja es profundo: el sentirse querido y correspondido es la única fuerza que hace que cada persona esté a gusto en este mundo consigo misma y con la vida. Nota: resultará también interesante a los amantes del vino.
Una máquina del tiempo traslada a Amelie a los albores del siglo XX para volver a buscar con tesón y esperanza a su ángel perdido. Colores cálidos en la búsqueda frente a los grises verdosos del sufrimiento. La música nos acompaña en este viaje lleno de divagaciones y numerosos nombres propios (demasiados como para no perderse en su maraña). El sonido de la tuba (doloroso, nostálgico), los singulares secundarios y esos primeros planos "made in Jeunet" nos acompañan en esta particular odisea de unos ojos negros que lo dicen todo. Pese al esfuerzo de la poética historia y el rico montaje me sigo quedando con "Amelie" y "Delicatessen".
En contrapartida, la muestra ARCO que se ha celebrado esta semana sigue siendo muy cara (25 euros) y muy grande (la gente se cansa), por lo que en contra de lo que debería ser, se me antoja como un acto de alejamiento a la sociedad del arte moderno y las últimas tendencias.